Un viaje llamado vidaBanana Yoshimoto. – Satori, 2015

Un viaje, enriquece la vida de los hombres, dice Banana Yoshimoto en su último libro, en el que comparte con los lectores la riqueza adquirida en toda una vida de viajes a lo largo y ancho del planeta. Viajes de placer, viajes de trabajo o viajes de compromiso, que no siempre han resultado ser una buena experiencia para la autora que a su vez confiesa no disfrutar mucho viajando. Pero ¿quién no lo ha pasado mal alguna vez en un viaje?. ¿Quién no ha tenido una mala experiencia a cientos, incluso miles de kilómetros de casa y ha deseado volver al día siguiente? y ¿quién, pasado el tiempo, no ha encontrado en esa mala experiencia un algo estimulante, una única sensación positiva que le ha hecho pensar que al fin y al cabo la experiencia valió la pena?

En Un viaje llamado vida la autora parte del curioso planteamiento de compartir sus viajes y narrar el proceso de transformación de sus recuerdos y sensaciones, buenos o malos, almacenados en su memoria, hasta convertirlos en algo agradable y positivo. Aprender a reírse del frío, de la incomodidad de una playa, del calor del desierto, del aspecto de un plato japonés cocinado en el extranjero,… porque La magia de los viajes comienza cuando uno vuelve a su vida cotidiana, con el recuerdo de las emociones experimentadas lejos, desde la seguridad del hogar conocido.

Con delicada sinceridad la autora desnuda su memoria viajera, muestra nuevos lugares e invita al lector a buscar la emoción escondida tras un nuevo paisaje, un nuevo acento, un verano fuera de sitio,… a la vez que a apreciar la belleza de los lugares más cercanos, aunque de ello nos demos cuenta desde la ausencia y la lejanía. E invita a reflexionar y a acumular recuerdos, a coleccionar sensaciones, porque acumular buenos recuerdos es la única cosa que podemos hacer en la vida y como cada recuerdo es insustituible, y no vamos a dejar de viajar, mejor hacerlo con la mente abierta y aprovechar cada momento para transformar cada viaje en nuestro viaje, como el tiempo, y como la vida, siempre efímero, y siempre irrepetible. M.L.P.

En la frontera