rastro brillanteGemma Lienas. – Destino, 2014

Sam tiene 16 años. Buen estudiante, le gusta la informática, la ciencia ficción, Star Trek y el Sr. Spock, no tiene muchos amigos en el instituto pero triunfa en los chats como geek, apasionado del mundo de los ordenadores, y de los programas informáticos, del soft y el hard. Sam es TEA-AF, sufre un trastorno del espectro autista de alto funcionamiento. Sam es Síndrome de Asperger, condición que no le impide, aunque con mayor esfuerzo que a sus compañeros, tener buenos resultados en el instituto, y practicar el remo en cayak con relativo éxito. Visita a menudo a una psicóloga pero su hermana Iris es su ángel de la guarda, la persona que lo ayuda a entender y manejarse en el mundo tal y como lo hacen el resto de personas a su alrededor y a defenderse de los obstáculos como cualquier neurotípico. Iris es, además, la mayor admiradora de sus logros.

El día que Sam conoce a Martina en la biblioteca, el mundo se tambalea a su alrededor. Martina tiene 14 años, es guapa, simpática, valiente y deportista como él. Practica la gimnasia artística y vive sola con su madre médica, con la que no se lleva del todo bien. La atracción es mutua, pero la dificultad de Sam para interactuar con desconocidos no facilita el acercamiento. Mientras se comunican a través de las redes sociales, Sam descubre que un desconocido está acosándola en Internet. El chico tendrá que hacer un esfuerzo por superar sus limitaciones con el firme propósito de liberar a su chica del peligro.

Tres voces narrativas son las encargadas de hacer avanzar ágilmente la trama de esta interesante novela para jóvenes y jóvenes adultos. De ellas, la más atractiva es la de Sam, narrador y protagonista de su historia que a través de la narración de su día a día hace partícipe al lector de sus dificultades como afectado de Asperger, cómo razona, cómo siente, cómo sufre, como le afecta el entorno y cómo trabaja para normalizar sus acciones y relaciones. Una voz inocente y tierna pero llena de determinación y espíritu de superación. Dos narradores omniscientes desarrollan la trama del acoso. El que cuenta la historia de Martina, más simpático y cercano, narra con desenfado la vida cotidiana de una joven sana y con ganas de vivir, que mientras coquetea con el primer amor cae inocentemente en uno de los peligros más perseguidos y reprobables que los jóvenes pueden encontrase hoy en Internet. Una práctica no por más conocida menos activa ni menos peligrosa que las posibles víctimas deben aprender a identificar y evitar. Por último, una voz más cruda y misteriosa muestra el modus operandi de un acosador cibernético, que tierno y cercano en sus primeros contactos conquista a su víctima a través de la confianza, el engaño y las falsas identidades hasta devenir en un depredador sexual que poco a poco traza una tela de araña de la que la víctima raramente puede salir sin ayuda.

En definitiva, una tierna y a la vez inquietante historia cuyo mayor valor es presentar a los jóvenes dos temas muy actuales y atractivos, sobre los que tomar conciencia, que ponen en alerta en torno a los peligros que rodean su mundo y ayudan a empatizar con el diferente, ese compañero rarito de cuyas actitudes con facilidad nos reímos sin ser conscientes del daño que podemos hacer con nuestros gestos. M.L.P.

Desde 14 años

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