ThumbnailViviane Schwarz. Milrazones, 2015

Chiqui, Chuches y Andrés son tres gatos algo escamados porque perciben la presencia de alguien más en su casa, alguien que está tocando sus cosas, bebiendo su leche… Ese alguien resulta ser un perro y todo el mundo sabe que los perros odian a los gatos y que son gruñones, ruidosos y huelen mal, o eso piensan ellos, pero ¿todo el mundo lo sabe? Parece ser que el más pequeño de los gatos no se ha enterado aún y mientras los demás corren a esconderse, muertos de miedo, el intentará verlo, tocarlo, conocerlo…

Viviane Schwarz plantea una historia muy sencilla para abordar los miedos, los prejuicios, las suposiciones por las que a veces nos dejamos llevar, utilizando para ello a personajes antagónicos tradicionalmente, como el perro y el gato, y con los que plantea un juego invitando al lector a levantar pestañas y solapas para buscar dónde pueden estar escondidos. La manera en que la autora interpela a los lectores para hacerlos participar es muy efectiva, sin ellos la historia no se completa, no tiene sentido, y lo consigue gracias a unos dialogos cortos y directos al lector, metidos en bocadillos, y unos personajes expresivos, de buen tamaño y grandes ojos, a los que da cuerpo a base de manchas de color y alguna linea. Otro acierto, a mi modo de ver, es el uso que hace del espacio colocando las figuras sobre fondos limpios y sin perspectivas, solo alguna en los objetos que distribuye por la página y esa falta de referencia ayuda a crear un escenario donde el lector puede sentir que forma parte de ese espacio, que lo rodea y lo incluye, además de centrar su atención.

Asi pues, la autora consigue romper la barrera entre el libro, como objeto contenedor de la historia, y el lector, que será un personaje más hasta el mismo final del relato, articulando un libro divertido y dinámico cuyo valor principal es fomentar la curiosidad y el juego. MB

Recomendado a partir de 2 años

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