Nada de nadaDaniel Nesquens y Alberto Gamón. – Sin Pretensiones, 2015

Ramón Gómez de la Serna definió en 1960 sus greguerías como el atrevimiento de definir lo que no puede definirse. Cuando en el prólogo de la obra Nada de nada, Daniel Nesquens denomina a sus textos flautas con orejas, las aleja de la obra del propio Gómez de la Serna, y junto a él, de las  también citadas máximas de Jardiel Poncela y de las chilindrinas de Tomás Seral y Casas. De este pensamiento se infiere el título de la obra, Nada de nada.

Sin embargo, el lector encontrará sin duda la similitud entre unas y otras creaciones aforísticas por más que el autor se empeñe en lo contrario. Nesquens se atreve a definir lo indefinible y pone al servicio de ello su desbordante y humorística imaginación para crear y definir nuevas imágenes narradas a partir de un determinado número de objetos y situaciones de nuestra vida cotidiana. Las greguerías que el lector tiene hoy en sus manos son solo una mínima muestra, resumen certero, elocuente y a la vez obvio de lo que su autor ha visto, vivido, meditado, comparado, digerido, transformado, reído, disfrutado, olvidado, perdido, sentido… Un trabajo de síntesis, de búsqueda de la esencia de lo descrito, de definición de una realidad pasada por el tamiz del ingenio y de una particular forma de observar los pequeños detalles inadvertidos en la rutina diaria: que el ascensor solo es fiel a su nombre en una dirección, que sería difícil fijar la vista en un televisor redondo, que el boli tiene cierto complejo de superioridad….

La maquetación de los textos apoya y hace más visual el mensaje con la construcción de ideogramas al más puro estilo de la poesía visual de Apollinaire. Las ilustraciones, siempre enfrentadas al texto al que complementan y con el que empastan a la perfección, redondean las formas geométricas, coloreadas en tonalidades planas y mate; también atrevidas, sutiles y sugerentes, sin duda muy acertadas.

Una forma minimalista, ingeniosa y elegante de invitar al lector a jugar con el lenguaje y con su propia imaginación, sobrevolando la aburrida rutina en busca de la cara más saludable y divertida de las cosas. M.L.P.

A partir de 7  años

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