Cubierta Superzorro_OK.inddRoald Dahl; Quentin Blake. Alfaguara, 2016

Acostumbrados, como estamos, a dar a los niños las historias lo más moralistas y políticamente correctas posible, no podemos más que admirar a un irreverente Roald Dahl que, haciendo uso de la ironía, pone en entredicho referentes intocables como la familia y el colegio. Si además tenemos en cuenta que sus obras se escribieron hace más de 70 años, resulta aún más admirable.

Los niños se sienten atraídos por esta transgresión, les gusta su ironía, y esto le convierte en un autor muy popular. Como decía George Steiner ”Si la criatura queda vacía de textos sufrirá una muerte prematura del corazón y de la imaginación”. No privemos a los niños del hechizo de sus narraciones y aprovechemos el centenario de su nacimiento para acercarnos, una vez más, a su obra, en esta ocasión con las aventuras de El Superzorro. Han transcurrido 46 años desde que se publicara por primera vez, y la novela conserva una ironía y frescura difíciles de encontrar en algunas novelas editadas en nuestros días.

Al señor Zorro no le queda más remedio que robar algún pollo, pato o pavo para alimentar a su familia. Los desafortunados granjeros que sufren sus hurtos urden un plan para acabar con él, sin embargo, la astucia del animal y la inesperada ayuda que le prestan algunos animales excavadores, dan como resultado que este desesperado padre de familia consiga la comida de una forma más cómoda y segura, burlando a los incautos granjeros.

La popularidad de la novela, hizo que, en 1998, Tobias Picker la adaptara a una ópera del mismo título, siendo la única adaptación originada en los Estados Unidos. Posteriormente, en 2001, el actor David Wood, hizo una versión teatral que fue representada por primera vez en el Teatro de Belgrado, Coventry. Finalmente, en 2009, fue llevada al cine por el director Wes Anderson. AR

A partir de 8 años

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