unknownMónica Rodríguez. – Edelvives, 2016

Dentro de la monotonía de la residencia de ancianos en la que trabaja, Marta conoce a Daniel, un sonriente anciano de profunda mirada y larguísima barba al que pronto comienza a llamar Gandalf, por su parecido con el conocido personaje de El señor de los Anillos. Su ancianidad e inacción no anuncian nada de su vida ni de su pasado, hasta que una noche Marta lo sorprende tocando el piano de una forma conmovedora y fascinante. El intento de la joven por conocer más al anciano es infructuoso, su introspección y un principio de demencia le impiden hablar de sí mismo. Sólo un nombre sale de su boca, un nombre anclado en un pasado de amor doloroso que Marta se obsesiona por conocer hasta el punto de sustraer del cajón de Gandalf el diario personal que durante años escribió para justificar su pasión por Sayá, una joven veintiocho años más joven que él a la que tomó como pupila y alumna siendo una niña y con cuya imagen ha vivido obsesionado hasta su muerte. 

Marta conocerá la historia de Gandalf, en realidad Daniel Faura Oygón, pianista y compositor de origen ruso, a través de esos folios sustraídos del cajón del anciano. La historia de un hombre maltratado por la vida desde su infancia, atrapado en un amor obsesivo y pasional hacia su instrumento y hacia una mujer a la que intentó convertir en la mejor pianista del mundo, y a la que, en la distancia, dedicó los últimos años de su vida componiéndole La partitura que da título a la novela.

Monica Rodriguez escribe la obra utilizando el recurso del diario o memorias de sus protagonistas. Por una parte, las escritas por Marta y dirigidas a su pareja, Roberto, al que hasta el momento no ha contado nada de su obsesión por la historia de Sayá y Daniel. Y en segundo lugar, introducidas dentro del discurso de Marta, las escritas por el pianista para justificar su propia vida, su propia obsesión, su deambular por el mundo en busca del amor de una mujer en la que siempre buscó la imagen y el amor de su propia madre.

Su estilo es poético, emocionado y envolvente, y su discurso, duro y sin concesiones, habla del ser humano, del amor maduro y de la pasión enfermiza y tortuosa. El amor descrito en La Partitura se distancia del típico amor adolescente de la mayoría de novelas románticas dirigidas hoy a los jóvenes, quizá por eso, el jurado que le ha concedido el XVI Premio Alandar de Narrativa Juvenil la ha definido como atrevida y de gran densidad psicológica […] por la belleza de sus imágenes y por la precisión de los sentimientos que relata. Una novela muy recomendable para jóvenes y no tan jóvenes. M.L.P.

A partir de 15 años