Antonio Ladrillo. – Fulgencio Pimentel e hijos, 2016

¡Qué empfantasmaeño con que los fantasmas no existen!. ¿Pues es que no veis que lo que pasa es que a los fantasmas no les gusta mostrarse en público? A ellos lo que les gusta es la tranquilidad, y esconderse, y volar sin que nadie los observe, les gusta el silencio, y el viento tras la ventana e irse a dormir cuando amanece. ¿De verdad crees que un fantasma va a dejarse ver para que le estropees el placer de caminar a oscuras por tu pasillo?

Ni siquiera el protagonista de este libro ha querido encender la luz. Su silueta recorre las páginas desde las guardas negras sobre las que solo destaca el blanco de su cuerpo, sus ojos bicolor, su sonrisa y la vela con la que se ilumina.

Una historia sugerente, casi onírica, llena de humor y expresividad que encantará a los más pequeños y hará reir a los adultos por la acertada sencillez de la trama, la simplicidad de formas y colores, y su sorprendente final. Un álbum abierto a diferentes niveles de lectura. M.L.P.

De 0 a 5 años y más.