9788494541520Blanca Lacasa; Gómez. Nubeocho Ediciones, 2017

Cualquier ocasión es buena para hablar con nuestros hijos del respeto, del respeto a los demás y hacia nosotros mismos. Y si esa ocasión viene de la mano de una mascota tan querida por los niños como un perro, mejor que mejor. Con el planteamiento que nos ofrece Blanca Lacasa resultará, además de fácil, entretenido abordar el respeto a la diversidad, a esas personas que se sienten diferentes, que no se comportan como se espera de ellas por pertenecer a un colectivo determinado.

Y ¿cómo lo consigue? Recurriendo a Fabio, un perro, en apariencia igual que los demás. Pero Fabio siempre está triste, no se comporta como los otros perros, no ladra, no mueve la colita, no va a por el palo, ni corre tras la pelota. Simplemente mira a sus dueños con cara rara y calla. Pero… todo cambia por las noches. Fabio, el perro que no mueve la colita, se junta con los gatos del barrio y se afila las uñas, y trepa por las cañerías, y se enreda en ovillos de lana, y se tira desde los tejados incluso laúlla, algo parecido a un ladrido-maullido. Y lo mejor de todo es que Max, su dueño, lo ve… ve lo feliz que es, y eso cambiará su vida. Ahora Max le pone un plato con leche mientras le laúlla bajito, y Fabio, entre ronroneos, frota su cabeza contra la pierna de Max. Por fin… ¡está contento!

La editorial nubeocho envuelve el contenido en una encuadernación de pasta dura y papel de gran gramaje. Las ilustraciones complementan la narración combinando aquellas a doble página con otras de páginas contrastadas en función de aquello que quieran resaltar. Así las ilustraciones a doble página inician y concluyen la historia, pero cobran un significado especial para mostrarnos la noche en que Max descubre la pasión secreta de Fabio. En esta ocasión la oscuridad de la noche tiñe de gris el fondo blanco predominante en el resto de las ilustraciones, irrumpiendo en la narración para marcar un antes y un después en la vida de la mascota.

Una interesante propuesta para educar en valores sin un mensaje moralizante.

A partir de cuatro años.